De los cuidadores informales familiares y a pesar de estas dificultades, la mitad de ellos considera que es una obligación el cuidado de sus allegados, especialmente en aquellos que se encuentran en situación de desempleo y puede aportarles beneficios como un aumento de la autoestima del cuidador, satisfacción por el trabajo cumplido o el sentimiento de ser mejor hija/esposa/familar.
Circunstancias como el descenso de la natalidad, el aumento de parejas sin hijos y la mayor incorporación de la mujer al mundo laboral hace prever un cambio en el modelo de cuidado familiar.
Lectura imprescindible como ampliación de este punto:
- Crespo, M. y Rivas, M.T. (2015). La evaluación de la carga del cuidador: una revisión más allá de la escala de Zarit. Clínica y Salud, 26 (1): 9-15.
Lectura sugerida como ampliación de este punto:
- Álvarez-Tello M, Casado-Mejía R, Praena-Fernández JM, Ortega-Calvo M. (2017). Desarrollo de un modelo predictivo para el índice de esfuerzo del cuidador. Revista Española de Geriatría y Gerontología.Vol 52(1):15-19
3. LOS BENEFICIOS DEL CUIDADO FAMILIAR
Las personas en situación de dependencia y los mayores en general prefieren envejecer en casa y vivir en la comunidad en lugar de permanecer institucionalizados en residencias u otros centros sociosanitarios. Vivir en una institución significa el aislamiento de los miembros de la familia, amigos y su círculo más cercano, obligándole a dejar su entorno de vida familiar, social, sus pertenencias, sus recuerdos, etc.
