5. FASES
Actualmente, el coste del tratamiento en el PGQ es uno de los más caros del sistema de salud, por el abordaje integral de los cuidados en este tipo de pacientes.
En el seguimiento del PGQ podemos distinguir tres fases por las que el paciente gran quemado pasa:
Fase de reanimación
Es la fase inmediata a su ingreso, cuyo objetivo es la supervivencia del paciente y conseguir una estabilización dentro del estado crítico en el que se encuentra. Una actuación rápida y eficaz en las primeras horas tras el accidente disminuyen la morbimortalidad, y el riesgo de sufrir shock hipovolémico, mejorando el pronóstico en la calidad de vida del paciente al alta.
La valoración inicial y los cuidados inmediatos del PGQ tienen gran importancia ya que determinan el estado global del individuo y el proceso de cicatrización del paciente, disminuyendo el riesgo de posibles complicaciones al retrasar la cicatrización. Por lo que la fase inicial en los cuidados del gran quemado resulta crucial en su pronostico. De tal forma, la valoración continuada determinará una adecuada planificación de los cuidados, así́ como la elección del tratamiento adecuado con el objetivo de obtener el mejor resultado estético y funcional de la cicatriz.
Aunque existen numerosos protocolos de actuación del paciente gran quemado, coinciden en que las actuaciones de enfermería en la valoración inicial vayan encaminadas a la permeabilidad de las vías aéreas, el soporte circulatorio y nutricional y el control de las constantes vitales es decir, siguiendo la secuencia de valoración de paciente politraumatizado ABCD, descartando el síndrome inhalatorio por intoxicación de monóxido de carbono en el PGQ. En relación a la actuación inicial dependerán que se manifiesten las complicaciones.
