3.1. Nifedipino
El nifedipino, como fármaco prototipo del grupo, se absorbe rápidamente por vía oral (20 a 45 minutos), comenzando su efecto hipotensor a los 20 minutos. Posee un extenso fenómeno de primer paso, lo que hace que tenga una biodisponibilidad del 50%. Su semivida de eliminación es de 4 a 6 horas, lo que obliga a administrarlo 3 o 4 veces al día. Estos datos cinéticos originan grandes variaciones del efecto hipotensor a lo largo del día, con picos altos y caídas bruscas que puede dar lugar a desajustes en pacientes hipertensos.
Estos aspectos, conjuntamente con la dificultad de que el paciente mantuviese un buen régimen terapéutico, por el número de dosis, ha llevado a desarrollar formas galénicas que aumentan su semivida de eliminación.
Por vía sublingual tiene una velocidad de absorción muy rápida (5 minutos), lo que facilita su acción en situaciones de emergencias hipertensivas. La dificultad estriba en la propia disolución de las tabletas debajo de la lengua, no siendo excesivamente rápido. Este sistema se ha mejorado mediante unas cápsulas de disolución rápida y por la adaptación de su contenido en gel, lo que facilita enormemente su absorción.
El resto de las dihidropiridinas se desarrollaron principalmente con el fin de mejorar los parámetros cinéticos, disminuyendo el número de tomas y consiguiendo concentraciones más estables en los pacientes.
3.2. Verapamil
En cuanto al verapamil, por vía oral se absorbe muy bien, pero sin embargo tiene una biodisponibilidad muy baja (entorno al 20%), debido a que posee un intenso fenómeno de primer paso. Existen preparados de liberación lenta que permiten administrar este fármaco una vez al día.
El verapamil se metaboliza en el hígado obteniéndose un metabolito activo y se elimina por riñón. Se han encontrado dosis similares a las sanguíneas en la leche materna. Para administrarlo por vía intravenosa hay que protegerlo de la luz, se puede administrar directamente, aunque conviene hacerlo de forma lenta, especialmente en ancianos. En caso de insuficiencia renal, hay que ajustar las dosis.
3.3. Diltiazem
Por su parte, el diltiazem administrado por vía oral tiene unas características similares al resto de los antagonistas del calcio. Se absorbe bien, pero tiene una biodisponibilidad baja (45%) debido también a su alto fenómeno de primer paso. Solamente el 35% se elimina por el riñón, eliminándose el resto por vía digestiva. Existen preparaciones de liberación lenta que permiten administrarlo dos veces al día. La administración intravenosa del diltiazem se puede hacer por vía directa lentamente, o diluido en 100-500 ml pudiéndose administrar en 24 h.
Las reacciones adversas de los antagonistas del calcio son en general poco frecuentes. Las más habituales son: vértigo, rubor facial, edema en piernas, hipotensión postural y estreñimiento. Pueden aparecer con menor frecuencia reacciones más serias como: alteraciones en el ritmo cardiaco para el verapamil y el diltiazem, o dolor isquémico al disminuir el flujo sanguíneo de las arterias coronarias con el nifedipino. Todos los antagonistas del calcio pueden dar lugar a reacciones de hipersensibilidad.
Las interacciones pueden ser importantes. Se puede producir la interacción con los betabloqueantes, principalmente el verapamil y el diltiazem, pudiendo aparecer una severa hipotensión e incluso una insuficiencia cardiaca. Los bloqueantes del canal del calcio también interaccionan con la digoxina. Concretamente, el verapamil suprime la eliminación renal de la digoxina, aumentando su vida media. Mientras, el nifedipino y el diltiazem incrementan los niveles en plasma de digoxina en un 15 y un 20-50% respectivamente. El nifedipino por su parte, aumenta la eliminación de quinidina, lo que induce una disminución de los efectos. El verapamil inhibe el metabolismo hepático de la carbamazepina, lo que al aumentar los niveles plasmáticos induciendo la aparición de efectos tóxicos centrales. Por último, la asociación con aditivos de calcio y calciferol bloquea los efectos de los antagonistas del calcio.
