En esta relación se desarrolla, en consecuencia, un esquema de flujos económicos en el que pueden diferenciarse los siguientes aspectos:
- La financiación.
- La asignación de recursos a los proveedores.
- El copago, participación del usuario en el coste de los servicios en el momento del uso.
La implantación de esta forma de relación económica para la provisión de servicios sanitarios, se produjo en la mayor parte de los países occidentales en la primera mitad del siglo XX, con tres consecuencias, la primera con efectos inmediatos y la segunda y la tercera a medio y largo plazo:
- En primer lugar, se facilitó el acceso a los miembros del colectivo protegido a los servicios sanitarios, tanto en los sistemas públicos como en los privados.
- La segunda, fue difuminar, llegando en ocasiones a eliminar, el factor coste económico en el proceso de toma de decisiones en la relación de los proveedores con los usuarios, favoreciendo la aparición del fenómeno conocido como riesgo moral, es decir, la actitud y disposición para utilizar servicios no necesarios o cuya utilidad es inferior al coste de producirlos, tanto por parte de los pacientes como, sobre todo de los médicos.
- Por último, y en los sistemas de financiación privada, se incorporan técnicas actuariales al sector de seguros sanitarios buscando relacionar el coste de la póliza con el riesgo potencial del solicitante, poniendo las bases para la exclusión de la cobertura de aquellos ciudadanos considerados como de malos riesgos o la selección de los considerados como buenos cuando asumir la cobertura no es obligatorio para los seguros.
