1. CONCEPTO
La diálisis es una terapia sustitutiva que consigue eliminar líquido y productos de desecho en aquellas situaciones en las que riñones no pueden hacerlo. Está indicada en pacientes con enfermedad renal crónica avanzada (ERCA) con signos y síntomas urémicos.
La diálisis presenta dos modalidades principales: la hemodiálisis y la diálisis peritoneal.
En la hemodiálisis se utiliza un acceso vascular creado específicamente para la terapia (fístula arteriovenosa o catéter venoso central) a través del cual se deriva la sangre hacia el monitor de diálisis, donde el dializador realiza las funciones de “riñón artificial”. Por medio de fenómenos de difusión y ósmosis se produce la filtración de la sangre y a través de la ultrafiltración se consigue eliminar el exceso de líquido. Para este tipo de terapia, los pacientes acuden a su unidad de hemodiálisis correspondiente.
La diálisis peritoneal requiere de la implantación de un catéter en la pared abdominal. En este tipo de terapia, el peritoneo actúa como membrana para la diálisis. El paciente, en este caso, realiza el tratamiento en su domicilio tras recibir entrenamiento y formación en su unidad de diálisis de referencia. Por este motivo, los pacientes en diálisis peritoneal deben cumplir estrictos criterios de inclusión.
Los pacientes con ERCA en tratamiento de hemodiálisis pueden presentar múltiples complicaciones de forma aguda debido a la pérdida de la función renal. Los principales motivos por los que estos pacientes requieren atención urgente son los siguientes:
- Complicaciones del acceso vascular: trombosis, hemorragia, infección del catéter venoso central.
- Hiperpotasemia
- Complicaciones derivadas del exceso de volumen: edema pulmonar, insuficiencia cardiaca congestiva, fallo cardiaco.
En los pacientes con diálisis peritoneal el principal motivo para acudir a urgencias es la infección del orificio de inserción del catéter y la peritonitis.
